Para Tu honor y gloria – 1 Corintios 6:19-20 – Ene 27

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?. Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Para Tu honor y gloria

Rendir nuestras vidas a Jesús no es un juramento de perfección; sino una declaración de lealtad. No es sólo un momento en nuestras vidas. Es la reorientación y la alineación de nuestros corazones para que nuestra mente, emociones y voluntad se sometan diariamente a Su plan y propósito para nosotros. La vida es un viaje en relación con Jesús, siguiéndolo a cada paso del camino. vivimos una vida de libertad y productividad a través de seguir a Jesús cada día.

Aprender a seguir a Jesús requiere esfuerzo y práctica, al igual que aprender algo nuevo. Iniciar cada día con una oración de rendición es una excelente forma de mantener el corazón sintonizado con la voluntad de Dios. Es fácil perderse en el viaje espiritual, desorientarnos acerca de dónde estamos o cómo volver al camino. podemos perdernos o atascarnos por varias razones, y necesitamos una forma sencilla de volver al camino. Algunos esperan que esto suceda en el servicio religioso o estudio bíblico. A veces necesitan una crisis. Pero no tenemos que esperar para volver a calibrar en nuestro viaje.

Aquí una forma diaria y sencilla de realinear nuestros corazones

Si alguna vez jugaste deportes, sabes que cada uno tiene su posición inicial. Ese es el punto de partida ideal para hacer lo que vieneluego. En el baloncesto, la posición de partida se llama la posición de triple amenaza. Desde ese punto puedes pasar, disparar o driblar cuando tienes la pelota. En resumen, estás listo para que la siguiente acción sea la mejor.

Piensa en esta oración como tu posición para tu viaje diario

Es una posición espiritual de entrega para cualquier acción, ir, hacer, decir o dar, lo que Jesús te pida ese día, en dependencia del Espíritu Santo que habita en ti, en lugar de intentarlo en tu propia fuerza. 

La oración es una forma simple de alinear tu corazón con el Suyo, con tus ojos enfocados en Él, tus pies listos para seguirlo y tus manos listas para servirlo en la forma en que hoy te guie ha hacerlo. 

Si no lo has hecho aún, vas a inclinarte ante Jesús y a decirle que te entregas a Él y en el poder del Espíritu Santo vas a ir, hacer, decir, y dar para Su honor y gloria. 

Ahora, haz de esto como un ejercicio diario de rendición a Él. ¿Y por qué no compartir tu decisión con un amigo y animarlo a hacer lo mismo? 

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MEDITACIÓN DIARIA