PSICOLOGÍA: Características de una persona agresiva

Estas son las características de la personalidad agresiva plasmada en las relaciones personales.

La personalidad agresiva es uno de los aspectos psicológicos que más influyen en la vida social de muchas personas.

Esta predisposición suele eclipsar muchos otros de los elementos de la personalidad de quien la posee, haciendo que pasen a un segundo plano, y por sí misma es capaz de dañar para siempre amistades, posibilidades de negocio, etc. Además, en los casos más extremos, implica peligro para quienes suelen estar alrededor de la persona agresiva.

Por todo eso es importante conocer bien las características de la personalidad agresiva; en este artículo encontrarás un resumen de estas.

¿Qué es la personalidad agresiva?

La personalidad agresiva puede ser definida de manera resumida como el conjunto de predisposiciones psicológicas que hace que ciertas personas tiendan a adoptar una actitud hostil o a atacar a los demás con relativa facilidad. Estos ataques pueden ser físicos o bien psicológicos, comprometiendo el bienestar de otra persona o incluso haciendo que se sienta amenazada.

Por otro lado, la agresividad no suele depender de finalidades a medio a largo plazo que vayan más allá del hecho de querer perjudicar a una persona. Así pues, este es un rasgo de personalidad que se expresa sobre todo en las relaciones sociales, y que tiene que ver con la gestión de la ira. Sin embargo, en algunos casos excepcionales, ciertos individuos se comportan de manera agresiva sin llegar a tener nada “personal” contra la víctima, y la atacan solo con fines instrumentales vinculados a una meta de otro tipo: robar, coaccionar a alguien, etc.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que los rasgos de personalidad, aunque tienden a mantenerse relativamente estable a lo largo del tiempo, pueden ir cambiando, ya sea porque nos esforcemos en cambiar o de manera espontánea y sin pretenderlo. Y de hecho, aquellos aspectos de la personalidad que sean tan extremos que causan problemas y malestar en el día a día de una persona, pueden ser abordados y corregidos si se acude a terapia psicológica.

Características típicas de la personalidad agresiva

Esta son las principales características que ayudan a reconocer un tipo de personalidad agresiva.

1. Surgen problemas para controlar los impulsos de agresividad

Por norma general, quienes presentan personalidad agresiva tienen problemas para controlar sus impulsos de agresividad, y muchas veces atacan a los demás incluso aunque eso los perjudique también a ellos de manera directa. Esto hace que les cueste llevar a cabo proyectos a largo plazo que involucren la colaboración con otras personas.

2. La persona aprovecha su fama de individuo amenazador

La personalidad agresiva también está presente uando no se lleva a cabo una agresión directa, sino que a veces se plasma en amenazas.

Por ejemplo, esto les permite chantajear a las personas insinuando que si algo no se hace tal y como él o ella quiere, montará en cólera delante de todo el mundo creando una escena, y como hay motivos para creer que cumplirá con su palabra, el resto se pliegan a sus intereses.

3. Llevan mal no tener un rol de liderazgo

La personalidad agresiva está muy relacionada por la frustración a las situaciones en las que uno no tiene el control o las cosas salen del modo contrario a como esperaba. Por eso, esta predisposición psicológica suele dar problemas al aceptar roles de subordinación en empresas, trabajos en grupo, etc.

4. Hay una predisposición a iniciar peleas

Por supuesto, las personas agresivas caen en la dinámica de provocación y de inicio de peleas con relativa facilidad. Además, cualquier situación en la que haya ambigüedad o no se sepa qué ha querido expresar su interlocutor, hace que asuman que está provocando, generando peleas por malentendidos.

5. Aparece malestar por el arrepentimiento

Aunque parte de las personas agresivas no se arrepienten de sus ataques a los demás (sobre todo, las que caen en el espectro de la psicopatía), la mayoría caen con tanta frecuencia en esos comportamientos que acumulan motivos por los que sentirse mal por sus acciones y actitudes. Sin embargo, eso no conlleva que se disculpen siempre.

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