¿Qué es un bebé prematuro?

Un diez por ciento de los niños que nacen en el mundo lo hacen prematuramente, antes de la semana 37 de gestación.

¿Por qué se da un parto prematuro?

La mayoría de los partos prematuros ocurren de forma espontánea, aunque algunos se desencadenan como consecuencia de la inducción precoz de las contracciones uterinas o del parto por cesárea, ya sea por razones médicas o no médicas. Además, hay varios factores que pueden determinar que una mujer embarazada corra un mayor riesgo de parto prematuro, por ejemplo, según recoge la OMS, «un parto prematuro anterior, embarazos múltiples con mellizos, trillizos, entre otros». De hecho, la mayor complicación de los partos múltiples es la prematuridad, aseguran los expertos.

Hay muchos factores que influyen en un parto prematuro, que además han aumentado en un 30% en los últimos 20 años

Hay muchos factores que influyen en un parto prematuro, que además han aumentado en un 30% en los últimos 20 años. Las mujeres tienen los hijos más tarde, la forma de vida no es la mejor (el estrés y la carga de trabajo no ayudan), enfermedades como la diabetes, la hipertensión o la preeclampsia…. Y las técnicas de reproducción asistida, que dan lugar a embarazos múltiples, influyen en este tipo de partos, explican los doctores.

Los riesgos

Los niños prematuros no están totalmente preparados para la vida extrauterina, de ahí que cómo transcurra sus primeras horas de vida y los cuidados posteriores que reciban sean factores determinantes en su buen desarrollo. Ya no se trata sólo de que sobrevivan, sino de garantizarles una buena calidad de vida. Los padres son más que conscientes de ello. Lo que más les preocupa es que salgan adelante y, una vez lo hacen, las secuelas que puedan quedarles.

Lo que más les preocupa es que salgan adelante y, una vez lo hacen, las secuelas que puedan quedarles

Como pasa con las complicaciones de nacer prematuro, la supervivencia depende del grado de prematuridad con que se nazca. Según datos de España las estadísticas son: en torno a la 34 semanas, la mortalidad es del 5 por 1.000, en los menores de 27 semanas la supervivencia sin embargo es del 73%. Tomando en cuenta los extremos de la prematuridad, las tasas de mortalidad aumentan mucho. Por ejemplo, por debajo de la 25 semanas fallecen el 65% de esos niños durante su evolución. En base a los datos con los que se cuentan actualmente, la barrera para decir que un niño tiene «muchas posibilidades de sobrevivir» ronda las 27 semanas de edad gestacional.

Los bebés que nacen con menos de 28 semanas son los que más tasa de secuelas tienen. Básicamente a nivel de sentidos: problemas de retina, auditivos… Son los que más cuidados necesitan.

Complicaciones más comunes…

Las dificultades respiratorias son las más comunes en los bebés prematuros. Los pulmones están madurando constantemente, incluso una vez nace el bebé más allá de la semana 37. El principal problema es que les falta surfactante, que es la sustancia que ayuda al pulmón a madurar, por lo que hay que suministrárselo de inmediato. Luego están también problemas digestivos, que hacen que se requiera la sonda para alimentares, lo que a su vez puede dar lugar a infecciones.

No es lo mismo nacer de 26 semanas con 700 gramos que con 400, ya que a menor peso la tasa de mortalidad y complicaciones es más grande

A la edad del bebé cuando nace hay que sumar otro factor muy importante que es el peso: No es lo mismo nacer en la semana 26 con 700 grs que con 400 grs, ya que a menor peso la tasa de mortalidad y complicaciones es más grande.

Por todo ello, es clave que pasen la primera etapa de su vida extrauterina en una unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN), diseñada, según la OMS, para proporcionarles, «una atmósfera que limite el estrés y satisfaga sus necesidades básicas de calor, nutrición y protección para asegurar un crecimiento y adecuado desarrollo». Se trata de que se parezca lo máximo posible al útero de la madre.

Los bebés que nacen con menos de 28 semanas son los que más tasa de secuelas tienen

La mayoría de los bebés prematuros requieren respiración asistida, alimentación vía parenteral y toda una serie de intervenciones, hasta que su organismo pueda funcionar por sí solo. No sólo eso: el recién nacido puede sufrir también hemorragias cerebrales, algo más común, entre los bebés nacidos con menos de 28 semanas. Pueden tener secuelas importantes o no tenerlas, cada bebé es un mundo.

Por lo tanto, resulta clave el momento en el que se produce un nacimiento: existe una fuerte relación entre la edad gestacional y la importancia de las deficiencias. Lo que es común a todos ellos es la importancia que tiene el desarrollo de la familia. Es fundamental que los padres participen en el cuidado de sus hijos. Es más que adecuado el llamado «Método Canguro«: el piel con piel con la madre, con su padre, que estén con sus hijos, que es el mejor sitio en el que pueden estar.

Casi el 10% de los niños nacidos cada año en los países desarrollados lo hace de forma prematura; en España unos 30.000 niños, según la Asociación Española de Pediatría.

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