¿Qué hacer después de una sesión con el psicólogo?

Acudir a una terapia no se reduce meramente a asistir a las sesiones. Entre estas, las personas necesitan tiempo para realizar un trabajo reflexivo e introspectivo imprescindible para avanzar en su sanación.

Vivimos en la sociedad de la inmediatez y queremos cubrir de forma rápida cualquier necesidad o deseo. Sin embargo, cuando lo que queremos es desarrollarnos en plenitud o sanar heridas emocionales, debemos invertir tiempo y ser sosegados.

Decidir emprender una terapia psicológica es un gran paso. Sin embargo, el proceso de sanación es más complejo, profundo y prolongado de lo que algunas personas pueden creer.

Para conseguir que la terapia resulte exitosa no solo debemos acudir puntualmente a la cita con el terapeuta: el trabajo que realiza el paciente entre sesión y sesión, en su casa, es de vital importancia.

LAS EMOCIONES TIENEN SU RITMO

Algunas personas, influenciadas por la prisa y la inmediatez con la que viven, se encuentran confundidas ante lo que supone realizar una terapia y pretenden llevarla a cabo con la misma impaciencia y urgencia con las que afrontan todos los demás aspectos de su vida.

Estas personas, sin tomarse la molestia de implicarse ni responsabilizarse en su proceso terapéutico, esperan obtener resultados rápidos y milagrosos inviertiendo poco tiempo y esfuerzo.

Pretender cambiar todos estos años en unas pocas semanas es algo totalmente descabellado e imposible. Las personas deben tomarse el tiempo necesario para que la sesión recién realizada repose y nos aporte todo su aprendizaje.

PASO 1: REORGANIZAR LA INFORMACIÓN Y PREPARAR LA SIGUIENTE SESIÓN

La persona debe reorganizar la información obtenida en las sesiones anteriores y prepararse para la siguiente sesión. De hecho, algunos psicólogos o psiquiatras recomiendan a las personas que asisten a consulta, llevar un diario terapéutico para anotar las ideas, sueños y recuerdos que afloran entre sesión y sesión.

Toda esa información resulta sumamente útil para ayudarles a avanzar en la terapia.

Imaginemos, por ejemplo, que una persona ha estado trabajando la relación con su padre y se ha detectado una escena de su infancia que denota, claramente, la obediencia y el sometimiento que sufría en casa cuando su padre estaba presente.

En la semana, o semanas subsiguientes, con toda seguridad, la persona recordará espontáneamente otros momentos de su historia en los que haya experimentado este mismo sometimiento, ya sea con su padre o con otros personajes de su vida como maestros, compañeros de colegio, parejas, etc.. Toda esta información será muy útil para elaborarla en su siguiente sesión.

PASO 2: ASIMILAR LOS PATRONES DAÑINOS QUE HEMOS DETECTADO

El tiempo entre sesiones resulta imprescindible no solo para madurar las nuevas ideas, también, para dejar de reforzar los patrones dañinos del pasado que queremos cambiar. Hay que tener en cuenta que durante años hemos estado repitiendo pensamientos y actitudes negativas que nos acosan en nuestro presente.

Nuestro cerebro necesita tiempo para procesar los cambios, para dejar atrás los patrones antiguos y reforzar las nuevas conexiones, mucho más sanas, que deseamos para nuestro presente.

Necesitamos tiempo para reflexionar sobre las ideas que se han ido interiorizando a lo largo de nuestra vida. Estas ideas, presentes en nuestro entorno y en nuestra familia, quizá nos están causando perjuicio en el presente. Sin embargo, cambiar esta forma de pensar, de actuar y de comunicarnos con nosotros mismos requiere voluntad.

¿CUÁNTAS SESIONES DE TERAPIA SON NECESARIAS?

Si comprendemos la importancia de permitirnos tiempo para madurar una sesión antes de acudir a la siguiente, podemos deducir que no sirve de nada aumentar la frecuencia entre las sesiones para tratar de acelerar el trabajo terapéuticoEsto supondría una innecesaria pérdida de energía y de dinero.

Suele creerse, de manera errada, que el realizar una sesión diaria resultará beneficioso. y no es así. La mente humana no funciona así de rápido y necesita tiempo para procesar lo que se trabaja en cada sesión.

Es fundamental que, al llegar a casa, se realice un resumen de cada sesión. También, es importante que, durante las semanas transcurridas entre sesiones, anote en su diario terapéutico todos los sueños, ideas y reflexiones, relacionadas con su terapia e, incluso, el trazar dibujos y esquemas sobre lo que se trabaje ayudará. Esto puede traducirse en avances formidables en su terapia.

Para más información, te invitamos a revisar nuestros enlaces:

MEDITACIÓN DIARIAMENTE SANA