Quejarse y Permanecer, Alabar y Ser Levantado – Juan 6:43 – Dic 4

«Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros».

¡Quejarse es pecado! Es una forma corrupta de conversación que causa en muchas personas gran cantidad de problemas en sus vidas. Y también le abre muchas puertas al enemigo. Las palabras son contenedores de poder. Quejarse, palabras de queja llevan poder destructivo. Estos destruyen el gozo a las personas que se quejan y también pueden afectar a las personas que los escuchan.

En Efesios 4:29, el apóstol Pablo nos enseña a no utilizar ningún lenguaje grosero o que contamine. En una época no tenía conocimiento que quejarse estaba incluido, pero ahora he aprendido que si lo está. Murmurar y quejarse contamina nuestras vidas y suena probablemente como maldiciendo al Señor. Para Él es contaminación verbal. Contaminar es envenenar.

¿Se detuvo alguna vez a pensar que usted y yo podemos envenenar nuestro futuro quejándonos acerca de lo que está ocurriendo en este momento?

Cuando nos quejamos acerca de nuestra situación, permanecemos en ella; cuando alabamos a Dios en medio de la dificultad, Él nos saca de ella.

La mejor manera de comenzar cada día es con gratitud y agradecimiento.

Esté un paso adelante del demonio. Si no llena sus pensamientos y su conversación con cosas buenas, él definitivamente las llenará con cosas malas. Las personas verdaderamente agradecidas no se quejan. Están tan ocupadas siendo agradecidas por las cosas buenas que no tienen tiempo para darse cuenta de las cosas por las que se deberían quejar. Alabar y agradecer es bueno; quejarse y murmurar es malvado.

Tomado de el libro «New Day, New You» de Joyce Meyer.

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