Sé un Pacificador: Día 1 – Mateo 5:9 – Jun 23

Sé un pacificador

No necesitamos pensar demasiado para identificar personas que se han levantado como pacificadores a través de las páginas de la historia. Personas como Martin Luther King Jr., la Madre Teresa y Nelson Mandela fueron ejemplos de gran valentía y tenacidad. Ellos sabían que el dolor del cambio no era tan malo como el dolor de no hacer algo para que las cosas cambien. Fueron personas que llevando un mensaje de paz hicieron la diferencia, abriendo de esta manera, un camino que nosotros deberíamos seguir.

Si bien es cierto que en el pasado, los medios han abierto sus micrófonos a este grupo selecto, también es una realidad que actualmente las redes sociales les han dado un megáfono a las masas. Esto nos permite a nosotros, como cristianos, levantarnos por aquello en lo que creemos y alzar juntos nuestras voces para hacer una diferencia colectiva. La pregunta sería: ¿cuál será nuestro mensaje y cuál esa diferencia?

Si lo pensamos detenidamente, los significados de las palabras paz y amor, han variado a través del tiempo. Pero ahora tenemos la oportunidad de declarar el verdadero significado de la paz a través de nuestras palabras y acciones, presentando a Jesús como el Pacificador original.

Todo lo que hizo Jesús apuntaba hacia la paz. De hecho, Su razón para venir a la tierra fue traer paz.

En Juan 8:1-11 vemos que mientras los líderes religiosos se reunieron para apedrear a una mujer que había transgredido la ley, Jesús le ofreció paz, perdón y una nueva forma de vivir.

Esta misma paz está disponible en la actualidad y somos nosotros quienes estamos llamados a extenderla al mundo. Porque la verdad es, que si no nos transformamos en pacificadores, no hemos tenido un verdadero encuentro con Jesús. Ser un pacificador es el resultado de habernos rendido a Dios, porque solo Dios nos da la verdadera paz.

Hemos sido llamados a ser pacificadores pero no simplemente a ser los que mantienen la paz.

Los que simplemente mantienen la paz, lo hacen desde el temor, tratando de evitar conflictos; mientras que los pacificadores restauran la paz desde la fortaleza a través de la reconciliación.

Como embajadores de Jesús y agentes de paz, es el momento de comprometerse a ser hacedores de paz en nuestra comunidad. No va a ser fácil. Esto requiere de mucha convicción, diligencia y perseverancia, pero también de nuestra disposición para salir de la zona de confort. De esta manera, seremos un ejemplo de Jesús, ayudando a que otros puedan entrar a una vida donde estarán eternamente acompañados por Él. Sin duda, ¡esto vale la pena!

Mateo 5:9 dice: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.”

Entonces, ¿Estás dispuesto a ser un pacificador?

¡Anímate!, en los próximos días podrás descubrir, en tu diario vivir, que significa ser un pacificador y cómo ponerlo en práctica en tu casa, trabajo y comunidad.