SEXUALIDAD: ¿Conoces la Atrofia de la Lactancia?

Sexualidad y Maternidad/Paternidad

En una consulta de sexología son frecuentes las parejas que acuden con alguna dificultad sexual y/o convivencial tras la llegada de un bebé.

Tras una maternidad/paternidad reciente, muchas parejas consultan por falta de deseo sexual (las parejas heterosexuales, fundamentalmente se quejan de falta de deseo sexual en la mujer que ha dado a luz).

En el presente artículo vamos a hablar de una circunstancia que se presenta en algunos casos durante la lactancia materna, y que puede afectar, no sólo al deseo, sino también al placer y a la excitación en las relaciones sexuales que impliquen penetración: la denominada atrofia de la lactancia.

¿Qué es la Atrofia de la Lactancia?

Durante el embarazo, se han producido una serie de cambios en la sexualidad de la mujer, y también en su cuerpo. Las dosis de estrógenos y progesterona son muy elevadas, produciendo, entre otros factores, una serie de cambios en los genitales de la mujer embarazada.

Una vez que se produce el parto, si la mujer está amamantando, nos encontramos con nuevos cambios hormonales que influyen en la sexualidad. Con la lactancia, los estrógenos, la progesterona y la testosterona caen en picado, y se segregan altas dosis de prolactina, todo lo cual dificulta el deseo erótico y produce transformaciones en el organismo, como el adelgazamiento y el aumento de la fragilidad de las paredes vaginales, y la sequedad vaginal, que se suelen traducir en irritación, escozor y molestias vaginales durante la penetración. Es lo que se conoce como atrofia de la lactancia.

Diversos estudios encuentran que las mujeres que amamantan informan de una disminución del deseo, reducción de la satisfacción sexual y ocasional dolor (dispareunia) en las relaciones sexuales con penetración.

A menudo se afirma que una mujer que da el pecho, hormonalmente se asemeja una mujer en la menopausia. Si la mujer que ha dado a luz no amamanta, al cabo de unas semanas (seis o siete usualmente) vuelve a retomar sus ciclos menstruales y el epitelio vaginal recupera el estado previo al embarazo. Pero si la mujer amamanta, puede encontrase con molestias inesperadas en los coitos, incluso dolor en los mismos.

Y hay que tener en cuenta que algunas mujeres experimentan molestias no sólo en su vagina, sino en el conjunto de la vulva (atrofia vulvovaginal), manifestando irritación, picor y escozor en los genitales, incluso pequeños sangrados, sin haber mantenido relaciones eróticas con penetración, esto es, en su vida diaria habitual.

¿Cómo mejorar la vida sexual en las mujeres y las parejas lactantes?

  • Si la penetración resulta molesta o dolorosa, la pareja puede mantener relaciones eróticas no penetrativas (caricias, abrazos, besos, masajes, masturbación mutual, estimulación oral…), que pueden ser igualmente satisfactorias y que cursarán sin dolor ni molestias.
  • Las cremas o aceites hidrantes para la vulva son una buena opción para paliar la sequedad vaginal. Se pueden comprar en farmacias y aplicar diariamente en el posparto.
  • También es recomendable el uso de lubricantes para las relaciones sexuales que impliquen a los genitales (masturbación, entre otros), especialmente si dichas relaciones incluyen que algo (dedo, pene…) penetre en la vagina. Lógicamente, en parejas heterosexuales que usen preservativo en el coito, es importante que los lubricantes tengan base acuosa, para no deteriorar dicho preservativo.
  • Se recomienda que la ropa interior sea cómoda, que no apriete en exceso y que sea de algodón. Igualmente, es aconsejable que los pantalones no sean demasiado ajustados.

Pero desde la sexología, los profesionales en ésta área insisten en otros puntos fundamentales:

Tras el parto y con la llegada del bebé, pueden cambiar muchas cosas, y a veces es necesario “reajustar” la vida erótica en la pareja. Es posible que las pautas habituales de encuentro erótico ya no funcionen, o no de la misma forma. O tal vez, por la falta de tiempo y espacios, ni siquiera puedan darse las pautas habituales. Por ejemplo, igual la pareja acostumbraba a disfrutar de largas siestas los sábados por la tarde, donde se estimulaban sin prisas, o disponían de una gran energía que usar en los encuentros eróticos, o se excitaban con unas pocas caricias… todo lo cual puede cambiar con la llegada del bebé.

Además del uso de lubricantes, puede facilitarse que la propia vagina de la mujer lubrique más, a veces dedicando más tiempo a las caricias, variando la forma de las mismas, buscando nuevos momentos más propicios para el encuentro, o probando nuevas formas de relación erótica. Para ello, es necesario que la pareja hable y negocie, y que asuma que, tras la maternidad/paternidad, es posible que haya que esforzarse para reencontrarse de nuevo, y que haya que construir nuevas vías para dicho encuentro.

La sensibilidad del cuerpo puede cambiar tras el parto, y también pueden cambiar algunos gustos y preferencias con las nuevas circunstancias.

  • Si la mujer se mantiene activa en la masturbación a solas, producirá una lubricación vaginal natural que la beneficiará, tanto en lo relativo a combatir la sequedad vaginal, como en la facilitación del deseo. Y por supuesto, las relaciones sexuales placenteras, mantenidas de forma frecuente, ayudan a hidratar y estimular las paredes vaginales, y a mejorar su elasticidad.


Cabe mencionar que la atrofia de la lactancia desaparecerá cuando la mujer deje de amamantar, y en algunas ocasiones, tras los seis primeros meses de lactancia, sus síntomas serán menores.

No todo es por las hormonas…

Muy probablemente, la lactancia, y los cambios hormonales no son ni mucho menos los únicos factores que influyen en la sexualidad de la mujer tras el parto. En muchas ocasiones, no son ni siquiera los más importantes.

Las sexólogas y los sexólogos señalan que, con frecuencia que son muchos los motivos que pueden ocasionar que la vida sexual y de pareja cambie tras la llegada de una criatura: las consecuencias del parto, los partos instrumentalizados, posibles episiotomías, el tiempo que consumen los cuidados del bebé, la posible depresión posparto, el cansancio, el sueño, la implicación en la lactancia, los lazos que se establecen con el nuevo integrante de la familia, el reparto de nuevas responsabilidades y las negociaciones consiguientes, los cambios corporales en la mujer que ha dado a luz, la ausencia de ocio y de tiempo personal, la ausencia de momentos para los encuentros eróticos y afectivos…

Todo ello requiere que la pareja acuda a esta etapa con unas expectativas ajustadas a la realidad. No son pocas las parejas que esperan que, tras unas pocas semanas, la vida personal, afectiva, de ocio, sexual y de pareja, sea muy parecida a la que se tenía antes de la llegada del bebé. Y esto, frecuentemente, no es así.

Por consiguiente, es común que haya que renegociar el contrato de pareja, y que, como hemos mencionado anteriormente, sea preciso buscar nuevas vías (momentos, pautas y tiempos nuevos) para el encuentro afectivo y erótico.

Y no todo es penetración…

Como no podía ser de otra manera, no podemos terminar este artículo sin recordar que la expresión erótica tiene muchas vías. Si la atrofia de la lactancia está afectando a la mujer que amamanta produciendo molestias en la penetración, mientras se solucionan, la pareja también puede disfrutar de otras formas de encuentro erótico que no impliquen introducir nada en la vagina, pero que sí les permitan gozar juntos, y sentir el placer del contacto mutuo.

Y si la pareja encuentra dificultades en su vida erótica o relacional que no pueden solucionar por sí mismos/as, aconsejamos la visita a una sexóloga o un sexólogo, que les oriente y les acompañe en el proceso de ajustar su vida sexual y afectiva a su reciente maternidad/paternidad.

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