TACTO RECTAL: sin miedos

El tacto rectal es un tipo de exploración que realiza el médico a los pacientes cuando puede proporcionar información sobre su estado de salud. Es una exploración clínica, es decir, consiste en un examen físico realizado directamente por el médico, sin necesidad de aparatos o técnicas sofisticadas. Para ello el médico introducirá un dedo a través del ano y palpará el interior del final del tubo digestivo, el recto, en busca de signos patológicos de interés. No sólo se puede explorar el recto, gracias a la anatomía de la zona se puede palpar indirectamente la próstata en el varón y la pared vaginal posterior en la mujer.

Aunque parece una prueba agresiva, el tacto rectal es indoloro, dura unos segundos, y resulta tremendamente útil. Es una prueba que se realiza con mucha frecuencia, tanto en la consulta del médico como en las urgencias de cualquier hospital. Permite el diagnóstico de enfermedades digestivasoncológicas y urológicas, que en muchos casos serían enfermedades fatales si no fuese por su detección precoz gracias al tacto rectal. Es por este motivo por lo que el tacto rectal no sólo se realiza en una especialidad en concreto, sino que se trata de una prueba de medicina general que puede realizar cualquier médico de atención primaria, y también con bastante frecuencia los urólogos y los gastroenterológos.

Por todo ello no se debe tener miedo al tacto rectal, su mala prensa no es merecida, y tiene un papel clave en la medicina. En ocasiones no basta con realizar un tacto rectal sencillo o éste indica que algo no va bien, y se debe valorar la utilización de otras técnicas más complejas como la rectoscopia, la sigmoidoscopia o la colonoscopia, todas las cuales consisten en visualizar el interior del tubo digestivo a través de tubos flexibles provistos de cámaras.

¿Cuándo se hace un Tacto Rectal?

Esta prueba sirve para diagnosticar enfermedades u observar su evolución hacia la mejoría o el empeoramiento. Las situaciones en las que está indicado realizar un tacto rectal son:

  • Rectorragia: así se llama en medicina a la expulsión de sangre por el ano, ya sea mezclada con heces o no. La sangre puede ser roja brillante, que indica que el sangrado ocurre en la parte final del tubo digestivo, u oscura y maloliente, que indica que el sangrado es más superior y la sangre se ha digerido.
  • Síntomas prostáticos: los síntomas que pueden indicar algún problema de próstata en el hombre son dificultad para orinar, interrupción de la expulsión de orina, e incluso retenciones agudas de orina. Suele indicar que existe una hiperplasia benigna de próstata, y el tacto rectal es clave en su diagnóstico ya que se palpará una próstata elástica y no blanda, como es lo habitual.
  • Cáncer de próstata: los tumores de próstata en el varón no suelen dar ningún tipo de síntoma, y no se relacionan con la hiperplasia benigna de próstata. Por eso el tacto rectal se convierte en la pieza fundamental en su diagnóstico precoz; con él se palpa una próstata con nódulos rígidos. Todos los hombres mayores de 50 años deben someterse a esta prueba anualmente, porque es el único modo de prevenir el cáncer de próstata (ningún dato analítico lo sustituye, ni siquiera el PSA).
  • Prostatitis: aunque no es frecuente, la próstata puede infectarse en el transcurso de una infección urinaria complicada. Un tacto rectal provocaría dolor, y ese dato ayudaría al diagnóstico.
  • Cáncer de recto: al igual que con el cáncer de próstata, el tacto rectal puede palpar una tumoración en el interior del recto y permitir un diagnóstico precoz. Aunque es útil, es menos eficaz que en el cáncer de próstata, porque el tumor puede estar más arriba y el dedo no lo tocaría.
  • Examen de aparato ginecológico: en la exploración ginecológica de rutina es frecuente que se realice un tacto rectal. Gracias a él se pueden palpar de forma indirecta los órganos sexuales femeninos internos.
  • Fecaloma: se llama así al acúmulo desproporcionado de heces en el recto, de tal tamaño que no se puede expulsar por sí solo y produce estreñimiento, dolor y obstrucción intestinal en algunos casos. El tacto rectal puede palparlo, e incluso puede ayudar a movilizarlo y expulsarlo.
  • Hemorroides: el tacto rectal permite detectar hemorroides internas y averiguar cómo de grandes son las externas.
  • Fisuras anales: con esta exploración se puede comprobar el número de fisuras, su profundidad y su gravedad.
  • Fístulas anales: una fístula consiste en la formación de un canal entre la pared interna del recto y la piel de alrededor del ano. Esto provoca mucho dolor y pérdida de heces sin control. El tacto rectal puede identificar el orificio interno.
  • Abscesos perianales: cuando hay una bolsa de pus alrededor del ano, el tacto rectal puede detectarla y ayudar a delimitarla, para planificar más tarde una cirugía evacuadora.
  • Enfermedad de Crohn: la formación de fístulas complicadas (hacia la vagina, piel, vejiga, etcétera) son frecuentes en esta enfermedad. El tacto rectal es el método más sencillo para detectarlas.

¿Cómo se hace el Tacto Rectal?

Cuando acudas al médico por cualquier motivo, él puede pensar que realizar un tacto rectal puede ser útil para su proceso diagnóstico. Te lo hará saber, te explicará en qué consiste la prueba y los motivos de su realización, y después te pedirá tu consentimiento oral. Si estás de acuerdo, te indicará que te tumbes en una camilla y te descubras de cintura para abajo.

El tacto rectal te lo pueden realizar en diferentes posiciones. Una bastante común es pedirte que te tumbes sobre un costado con las piernas dobladas y sujetándote las rodillas con las manos. También se puede realizar si estás tumbado boca arriba y con las piernas elevadas, como ocurre en la consulta del ginecólogo o, a veces, en el urólogo.

El médico se pondrá dos guantes en cada mano y en una de ellas echará lubricante en su dedo índice. Aprovechando la posición, examinará el exterior del ano en búsqueda de alteraciones significativas (hemorroidesverrugasfisuras, etcétera). Después te avisará de que va a proceder a introducir el dedo índice a través del ano, con calma, pero de forma directa. Puede que te recomiende coger aire o relajarte, aunque a veces es tan breve que no merece la pena.

Una vez introducido el dedo, el médico palpará el interior del recto, comprobará que no hay masas, y aprovechará para examinar la próstata a los varones o la pared vaginal a las mujeres. Después girará el dedo para poder palpar la pared posterior del recto y, acto seguida, lo sacará suavemente. Cuando esté fuera observará su dedo para estudiar el color de las heces, si es que han manchado algo.

Una vez realizado el examen podrás cubrirte de nuevo y vestirte. El examen no te ensuciará la ropa interior, ni te ocasionará ningún tipo de molestia. Aunque explicado detalladamente puede resultar extenso, en la práctica dura menos de 20 segundos.

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