Temor Sabio – Proverbios 1:7 – Nov 12

Hay temores buenos. El temor de Dios es uno de ellos. Es fundamental. Alimenta todos los demás temores. Sabio es el hombre o la mujer que primero teme a Dios. El temor de Dios es vital al principio de tu caminar con Dios. Es la luna de miel de tu matrimonio con Cristo. No hay mejor cosa que puedas hacer más de lo esperado. Pero si descuidas el temor de Dios, te derivas a la desobediencia (Salmo 36:1).

Como cada creencia o disciplina, el temor de Dios tiene que ser fomentado por medio de la fe y la obediencia. El temor de Dios te mantiene honesto con Él y contigo. Es el principio de la responsabilidad. La gracia de Dios, sin el temor de Dios es una ilusión. No puede haber gracia sin el temor, igual como no hay temor sin gracia.

Necio es el que no teme a Dios. El fruto de no temerle a Dios son decisiones necias y una vida indisciplinada.

Adicionalmente, el éxito es enemigo del temor de Dios. A más éxito obtengas, más propenso eres de no temer. Sin embargo, el opuesto tiene que ocurrir. A más éxito que disfrutes, más necesitas temer a Dios y a las consecuencias del pecado.

CUESTIÓN DE RESPONSABILIDAD

El éxito te puede conceder autonomía, muchas veces. Es aquí donde tienes que incrementar el nivel de responsabilidad para con Dios. Sé brutalmente honesto. No puedes con la autonomía sin la responsabilidad. David no pudo y él era un hombre conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22).

La autonomía sin la responsabilidad te dirige a una serie de malas decisiones, que si se queda desenfrenada, te dirige a comportamiento inmoral. Nadie es sobre la ley y nadie puede evitar la responsabilidad.

Sabio es el líder que es responsable con su fe, finanzas, familia, trabajo y descanso. Aquellos que creen no tener que ser responsables, lo necesitan más que nadie. Empieza contratando un asistente del mismo sexo que trabaje contigo y te acompañe en viajes del trabajo. Puedes educar a un joven y futuro líder y darle la oportunidad de que él o ella sea responsable de ti también. Cada uno de nosotros rendimos mejor cuando nos están viendo.

El temor de Dios te guarda de pecar (Exodo 20:20). Pídele a tu pareja, jefe de junta y grupo de responsabilidad que te hagan responsable. Sé transparente con tus finanzas profesionales y personales. Dile a tu esposo cuando te involucres emocionalmente con alguien. Sé muy discreto con tiempo a solas. La desocupación lleva a la indiscreción. Es sabio reservar tu tiempo a solas con tu Salvador, tu esposo y amigos especiales.

El temor de Dios es tu aliado. El temor de las consecuencias del pecado es inteligente. El temor de no ser responsable es sabio. El temor de Dios te libera. Por lo tanto, teme a Dios, odia al pecado y confía en Él.

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