Un Matrimonio en Fe: Día 6 – Proverbios 29:23 – Jun 10

¡Practiquemos el perdón!

El acto del perdón es algo personal, así como la fe es una decisión, el perdonar o pedir perdón también lo es.

El perdonar o pedir perdón trae verdadera libertad, requiere humildad y reconocer que somos pecadores.

Al existir una ofensa, nuestros corazones se ven afectados, pensamos muchas veces en que nos vemos traicionados, hace que perdamos la confianza, ese acto rompe con nuestros sueños y expectativas causando heridas. 

Cuando experimentamos una herida, así como en un golpe, experimentamos dolor, este produce un trauma en nuestras emociones y sentimientos y nos aleja en nuestra relación; consideremos esto: ¡A nadie le gusta permanecer en un estado de dolor!

Al sufrir dolor, pensamos en defendernos, deseamos que nadie nos dañe y levantamos las manos, asumimos una posición de defensa ante cualquier agresor y experimentamos frustración y enojo.

El matrimonio debe ser la escuela del amor y del perdón, al poner en práctica el perdón hay reconciliación, se vive una relación basada en la verdad, sin manchas, libera al matrimonio en su relación tanto de la culpa como del rencor. El matrimonio debe adoptar el modelo de Cristo, quien nos perdonó mediante su sacrificio en la cruz. 

Con el perdón, Cristo también nos rescata de la obscuridad y nos redime:

El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Colosenses 1:13-14)

Nos reconcilia con Dios, haciéndonos aptos para estar delante de su presencia sin culpa, sin acusaciones:

“En su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él” (Colosenses 1:22)

Y nos limpia de toda maldad:

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9)

Practiquemos el perdón tantas veces que el acto mismo de hacerlo pase de ser algo mecánico a un momento espontáneo en donde el orgullo muera en nuestro ser y verdaderamente sintamos que la paz de Cristo se establezca en nuestros corazones. 

¡Que el Espíritu Santo los acompañe siempre!

Citas Bíblicas para estudiar:

Mateo 18:21-22
2 Corintios 10:11-12
Proverbios 29:23
Colosenses 1:13-14
Colosenses 1:22
1 Juan 1:9

Amén

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