Vive por el Espíritu: Día 3 – Isaías 44:3 – Oct 15

El Espíritu conquista el miedo

«Regaré con agua la tierra sedienta, y con arroyos el suelo seco; derramaré mi Espíritu sobre tu descendencia, y mi bendición sobre tus vástagos» (Isaías 44:3).

¿Sabes por qué es más fácil ser amable con las personas el viernes que el lunes? ¿Acaso no es porque la esperanza es como un río que fluye en nosotros como un futuro brillante, llena nuestras reservas de gozo y se rebalsa en amabilidad con los otros?

Los viernes el descanso y la recreación están a la vuelta de la esquina, tan cerca que podemos saborearlos. Con esperanza saboreamos el poder del fin de semana que se acerca. La pequeña reserva de nuestro gozo empieza a llenarse. Y si el fin de semana se ve lo suficientemente bueno, nuestra reserva de gozo se llenará hasta el tope y empezará a rebalsarse.

Este rebalse de gozo hacia otros se llama amor. Así que siempre eres más amable con las personas cuando te sientes feliz acerca de tu futuro. La esperanza te llena de gozo y el gozo se rebalsa en sonrisas y palabras amables y en acciones útiles. Sucede antes de las vacaciones, antes de los cumpleaños, antes de Navidad, y para la mayoría de las personas, los viernes.

Lo que sea que parezca temeroso mañana no tiene que ser temeroso si estás lleno del Espíritu. Las relaciones en casa pueden estar tensas, la salud deteriorándose, el jefe puede estar planeando tu despido, mañana puede traer una confrontación amenazante.

Para cualquier cosa que esté dándote ansiedad acerca de mañana, abre tu corazón al derrame del Espíritu de Dios; encuentra en su palabra la promesa, y Él te llenará de esperanza y conquistará tu miedo.

Cuando el Espíritu Santo es derramado, no solo los miedos son removidos, sino también son satisfechos los anhelos. La sed del alma por Dios es apagada, o al menos probamos la suficiente satisfacción en Él para saber de donde beber el resto de nuestras vidas.

Nuestro futuro puede verse desolador por dos razones: una es el prospecto de la miseria que viene; la otra es el prospecto de felicidad que no vendrá. ¿No es esto, virtualmente, todo el trabajo de un corazón humano exhausto, por estas dos cosas: el miedo a la miseria futura y la sed por felicidad futura? Si es así, entonces la promesa de Isaías es justo lo que necesitamos: cuando el Espíritu es derramado sobre nuestro corazón, el miedo es llevado y la sed satisfecha. Les insto entonces, que si anhelan el toque del Espíritu de Dios sobre su vida, concedan a sí mismos día y noche la lectura de la Palabra.

Citas Bíblicas para estudiar:

Isaías 44:3

Amén

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