Miedos que seguramente has tenido en la cama

¿Eres del tipo de persona que de avergüenza de hablar de sus gustos y preferencias sexuales? ¿Eres afecto/a a los juguetes sexuales? Esfuérzate por romper todos los tabúes que condicionan tu vida.

Todos tenemos miedos (muchos) de descubrirnos en el ámbito sexual. Vencer los temores en la cama es un trabajo con el que, día tras día te ayudará a seguir conociéndote. Estos son los cinco miedos más importantes y comunes que, seguramente tienes (o has tenido) en la cama y también algunas maneras de cómo superarlos.

Miedo a hablar de lo que realmente te gusta

Es imprescindible comprender que la comunicación no solo es vital en una relación de pareja, sino imprescindible en cualquier relación sexual (incluso en las esporádicas). “Si una persona no se responsabiliza de su propio placer primero, nunca va a estar satisfecha sexualmente”. Esta frase de la sexóloga María Esclápez en su libro Inteligencia Sexual seguramente impulsará y modificará por completo la percepción de tu propio placer.

Inteligencia sexual: Practica sexo inteligente. Desarrolla tu potencial sexual (Estilo de vida)

Como personas tenemos la responsabilidad en nuestro propio placer y la única forma de que nuestra pareja sepa lo que nos gusta, es diciéndoselo. Explicar qué te gusta cambiará tus encuentros sexuales. Podrías pensar que todas las mujeres y hombres son iguales y nos gusta lo mismo. Ni mucho menos. Hay a quien le gusta la pizza con piña y hay quien lo considera un sacrilegio gastronómico. Hay quien disfruta corriendo una maratón y quien solo con pensarlo, se encuentra hasta cansada. Cada persona es única y su placer, también.

Por desgracia, nadie tiene una bola de cristal para adivinar qué el roce en la parte de atrás de las rodillas es algo que te vuelve loca. Es cierto que si tu pareja mejora su observación y percibe tu placer a través por ejemplo de tus gemidos o de cómo se te eriza la piel, podrá acertar en alguna ocasión, pero si quieres algo: dilo.

No voy a estar a la altura de lo que espera. Miedo a no ser suficiente o a fallar en la cama

Responsabilizarnos del placer de nuestra pareja es un error más que común en las relaciones sexuales, tal y como hemos visto en el primer punto de los miedos, cuando hablábamos de la responsabilidad que cada uno tiene en su propio placer. Y el miedo a fracasar, algo muy común, pero ¿se puede fallar en una relación sexual?.

Seguramente creemos que si, y por ello, puede que estes más que pendiente de que la experiencia sea perfecta para tu pareja cueste lo que cueste. Según afirma de nuevo María Esclápez “somos tan altruistas en la cama que preferimos dar placer cueste lo que cueste, a pesar de que nos cueste nuestro propio placer”. Y ahí entra en juego el egoísmo positivo del que habla la sexóloga y que, seguramente, cambiará tu manera de ver tus relaciones.

Tenemos el mismo derecho al placer que tiene nuestra pareja, y ese egoísmo no es algo malo. No significa que nos volvamos insensibles a las necesidades de los demás, sino que pongamos en valor las nuestras también, utilizando una comunicación asertiva. Según la psicóloga Elena García Vega se trata de “una comunicación sana, basada en hablar desde el yo pero respetando al otro”.

¿Qué va a pensar de mí? Miedo a ser juzgado/a?

Posiblemente en tus relaciones sexuales siempre has tenido miedo a decir lo que te apetece, lo que te gusta y hasta las fantasías que gustaría cumplir por el miedo a ser juzgado/a. ¿Pensará que soy lo peor? La idea puede que te me persiga y no te aventures a explorar.

La opinión que el resto del mundo tenga de ti no es algo que deba obsesionarte, lo que importa es que al mirarte al espejo ese reflejo haga que te sientas orgulloso/a. Debemos respetarnos y querernos y no ser nosotros los primeros en juzgar nuestros propios actos.

Este eres tu y no tienes por qué avergonzarte de tu deseo ni tenerle miedo a tu placer. Igual que no tenemos que tenerle miedo a las críticas que podamos recibir de otras personas.

No voy a gustarle. Miedo a mostrar mi propio cuerpo

Mentiríamos al decir que es un miedo fácil de superar. La imagen que tenemos de nuestro propio cuerpo no es idílica y es algo que en muchas ocasiones nos puede haber condicionado a la hora de mantener relaciones sexuales. No querer mostrarlo o estar más pendiente de pensar en lo que pensará nuestra pareja de nuestro cuerpo que en el placer que puedes sentir o estas sintiendo es un problema que, por suerte, puedes lograr vencer.

Hacerlo con la luz apagada e incluso en tus peores momentos evitar casi el contacto, han sido las consecuencias de una mala relación con tu propio cuerpo. La clave para superarlo, es acudir a un profesional (un psicólogo) quien puede darte herramientas para mejorar la relación con tu cuerpo. La importancia de querer y tratar bien a nuestro cuerpo es vital. y algunos de los trucos para conseguirlo es, por ejemplo hacernos más conscientes de todo el placer que puede aportarnos.

Aceptar los cumplidos, por ejemplo, es algo que puede ayudarte a verte más sexy, más atractivo/a y más seguro/a de ti mismo/a, algo que aleja ese miedo a mostrar tu cuerpo, con sus virtudes y defectos, pero tal y como es.

No quiero probar nada nuevo. Miedo a explorar mi propia sexualidad

Si eres fan de investigar y probar cosas nuevas en el terreno gastronómico, ¿por qué tienes pánico a probar cosas nuevas en el terreno sexual?

No reduzcas tu vida a: mismo día, misma hora, mismos juegos y misma posición. No pierdas la virtud de conocer tu propio cuerpo. Ese miedo a que algo no me guste o me resulte incómodo desaparecerá en el momento en que te des cuenta de que el sexo mejora si nos centramos solo en disfrutar.

Puedes probar algo que te encante, como cuando pruebas algún platillo o alimento por primera vez, o probar algo que no te termine de gustar, como cuando percibes sensaciones desagradables a causa de un olor o sabor. Lo vital es siempre ser sincero/a con lo que te hace disfrutar, y comunicárselo a tu pareja y que todo lo que hagamos en la cama sea consensuado y desde el respeto absoluto, siguiendo el movimiento del positivismo sexual.

La información es poder, y puede darte una seguridad abrumadora saber cómo funcionan las cosas. El miedo a explorar en el terreno sexual se disipará cuando comiences a explorar tu cuerpo y tu placer.

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