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MES ROSA: La autoexploración puede salvarte

Como cada mes de octubre, se celebra el MES ROSA o MES DE LA LUCHA CONTRA CÁNCER DE MAMA, una enfermedad que afecta a una de cada ocho mujeres a lo largo de su vida, según cifras de la AECC. Este día nos sirve como un recordatorio del compromiso que tenemos toda la sociedad en la lucha contra esta enfermedad.

La detección temprana del cáncer de mama es básica a la hora de diagnosticar un posible tumor mientras se encuentra en un estado inicial, pudiendo utilizar tratamientos menos agresivos y conseguir un mejor pronóstico de la enfermedad.

En muchas ocasiones el cáncer de mama cursa sin síntomas, por lo que es muy importante que nos realicemos las pruebas de detección programadas, como las mamografías en las revisiones ginecológicas. Además de esto, la autoexploración mamaria regular puede ayudarnos a detectar algunas anomalías y a consultar de inmediato a nuestro médico: te explicamos cómo se hace paso a paso.

¿Cómo se hace una autoexploración mamaria?

  • Comenzaremos colocándonos frente a un espejo con las manos en las caderas y los hombros rectos. En esta posición debemos analizar tanto el tamaño como el color y la forma de nuestras mamas , que deben ser normales. También debemos comprobar que no existan alteraciones en la forma, como bultos u hoyuelos.
  • Una vez hecho esto, levantaremos los brazos por encima de la cabeza, uniendo las manos, y comprobar de nuevo que, a la vista, la forma, el tamaño y el color de las mamas es normal.
  • También nos aseguraremos de que no sale líquido de los pezones cuando los presionamos suavemente.
  • Para continuar la autoexploración mamaria nos tumbaremos boca arriba y exploraremos cada pecho con la mano contraria (el pecho derecho con la mano izquierda, y viceversa). Podemos recostarnos sobre una almohada levantando el brazo de la mama a explorar y, uniendo dos dedos y manteniéndolos en una postura firma, ir realizando movimientos circulares sobre la mama cubriendo toda su superficie, de arriba a abajo (desde la clavícula hasta el abdomen) y de lado a lado (desde la axila hasta el esternón). Debemos asegurarnos de que la mama no presenta bultos, palpando todo el tejido mamario.
  • Para finalizar, realizamos de nuevo esta exploración con pequeños movimientos circulares con las yemas de nuestros dedos, pero esta vez mientras estamos de pie y levantando el brazo del mismo lado de la mama que vamos a explorar.

Si notamos alguna anomalía durante la autoexploración debemos consultar con nuestro médico para que nos indique cuáles son los siguientes pasos a seguir.

Como cada 19 de octubre, seguimos sumándonos al rosa para luchar contra el cáncer de mama.

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SALUD – SALUD DE LA A-Z

El Ejercicio Físico también causa adicción

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El ejercicio físico tiene muchos beneficios para la salud, sobre todo cardiovascular. Sin embargo, algunas personas pueden desarrollar una adicción a la actividad física, conocida como vigorexia.

El deporte activa redes nueronales de recompensa en nuestro cerebro, haciendo que nos resulte placentero. Sin embargo, esta activación de la recompensa puede generar una adicción al ejercicio físico o vigorexia.

La dependencia o adicción al ejercicio es definida como la necesidad de actividad física que resulta en una conducta excesiva e incontrolable por la realización de un deporte. En ausencia de la práctica, la persona manifiesta síntomas de ansiedad o depresión, como el síndrome de abstinencia.

Vigorexia o adicción al ejercicio

Aunque hayan cambiado, los cánones de belleza siempre han estado presentes desde la existencia de la humanidad. Sin embargo, el culto al cuerpo tomó un nuevo camino en el siglo XXI, donde comienza una obsesión por la perfección.

La vigorexia o adicción al ejercicio se trataría de una forma manifiesta de esta obsesión, como una alteración de la salud. La persona con vigorexia tiene una preocupación patológica por el desarrollo muscular y se nota a sí mismo débil y sin masa de musculatura.

La apariencia física toma control de la existencia. Hay incapacidad de ver con exactitud el tamaño del propio cuerpo. La distorsión no se encuentra en la vista, sino en el cerebro y en la interpretación que se hace de la realidad que se observa.

Este trastorno se describió, inicialmente, cuando se estaban haciendo estudios sobre los esteroides anabolizantes en culturistas. Se notó que estos deportistas presentaban comportamientos psicóticos y tenían visiones distorsionadas acerca de su organismo y su constitución corporal.

El género influye en la adicción al ejercicio físico

Hombre fitness ejercicio con banda de estiramiento en el gimnasio al aire libre Foto Premium

Aunque la sociedad relaciona los trastornos de la apariencia del cuerpo con las mujeres, casi en exclusiva, esto no es así. Los hombres también padecen la distorsión de la percepción y pueden obsesionarse con sus cuerpos.

Si bien es cierto que los trastornos de la conducta alimentaria suelen considerarse típicos del sexo femenino, en los último años se notó un incremento en la presión social sobre los hombres. Se les exige tener menos grasa y mayor musculatura.

Por tanto, vemos que las mujeres suelen tender al deseo de delgadez, y en cambio los hombres quieren ganar peso a través de la masa muscular. Esto es porque la sociedad marca como ideal de belleza masculino al cuerpo musculado.

Causas de la Vigorexia

La vigorexia tiene una causa multifactorial, donde la distorsión de la imagen corporal viene dada por los siguientes factores:

  • Influencia de la sociedad: los cánones de belleza marcados y estipulados por la publicidad.
  • Grado de interiorización del ideal de belleza
  • Personalidad obsesiva: la persona tiene tendencia a la baja autoestima y un esquema perfeccionista, con comportamientos que promueven la distorsión.
  • Déficit serotoninérgico: la depresión relacionada a la falta de serotonina en cantidades adecuadas está detrás de muchas obsesiones, incluida la vigorexia.

¿Qué produce el ejercicio físico en nuestro cerebro?

El ejercicio excesivo puede ocasionar una adicción, ya que está recompensado de varias maneras: mejora el estado de ánimo, aumenta las condiciones de salud, y proporciona más ocasiones de relación social, lo cual es un refuerzo muy positivo para cualquier persona.

Niña jugando con mancuernas para hacer ejercicio en fitness Foto Premium

El ejercicio libera endorfinas, que son neurotransmisores cerebrales opioides que actúan como relajantes o analgésicos. Por tanto, si la persona hace mucho ejercicio, en vez de estar cansado, querrá hacer más, ya que las endorfinas calmarán los síntomas de dolor y de agotamiento que sientan.

Igual que en todas las adicciones, el cerebro se acostumbra, y necesita más dosis para sentirse como la primera vez. Es lo que llamamos tolerancia. En este caso, cada vez se necesitarán más endorfinas para aguantar los síntomas de dolor. Es decir, la persona se vuelve adicta al ejercicio físico por la adicción a estas endorfinas.

El cuidado con las otras adicciones

Hombre fitness ejercicio con banda de estiramiento en el gimnasio al aire libre Foto Premium

Hay sustancias exógenas que activan la liberación de endorfinas. Las personas con vigorexia, con cierta frecuencia suelen consumir esteroides anabolizantes. Los esteroides anabolizantes son sustancias sintéticas que tienen relación con los andrógenos naturales, las cuales son hormonas masculinas.

Muchas personas inician su recorrido adictivo solo con el aumento de la frecuencia de los ejercicios, pero terminan empleando drogas para mejorar el rendimiento. Hay que poner atención a estas obsesiones para no caer en una serie de hábitos maliciosos que culminen en un daño severo a la salud.

Ninguna adicción es buena. Si te interesa la salud de tu cuerpo, o la musculación como un hobby, regula la intensidad y concéntrate en lo importante, que es tu organismo sano.

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DEPORTES – EJERCICIOS – FITNESS – SALUD – SALUD DE LA A-Z

Depresión y COVID-19: ¿Qué puedo hacer hacer?

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Algunos factores pueden aumentar el riesgo de sufrir depresión tras el coronavirus pero la sensación de incomprensión por parte de los demás puede jugar especialmente en contra de las personas de colectivos más vulnerables.

Las consecuencias psicológicas de la pandemia vivida han afectado emocionalmente a colectivos bien diferentes y por motivos muy distintos. Desde las personas que han estado y se han sentido solas, a quienes se han visto despojadas de sus recursos económicos, o de trabajo; pasando por los colectivos ya en sí vulnerables, como personas mayores, con problemas mentales graves, hasta llegar a quienes vivían en una precariedad anterior o han sufrido pérdidas de familiares.

En todos ellos la depresión, ha sido y será, una de las respuestas más generalizadas. La razón la podemos encontrar en la confluencia social de dos factores y movimientos inherentes a la depresión.

Sensación de no ser comprendidos por los demás

Durante esta pandemia podemos haber sentido, de algún modo u otro, que no se ha tenido en cuenta en las ordenanzas y restricciones nuestra particularidad vivida, las necesidades concretas que teníamos o el sacrificio que hemos hecho.

Por ejemplo, hemos podido no sentirnos comprendidos si nos ha tocado confinarnos a solas; por haber sido despedidos con un ERTO que descoloca y desconcierta, por tener que lidiar con el teletrabajo y los niños en casa, por haber tenido que ver cómo se ha minusvalorado tan fuertemente a los ancianos o por no haber podido despedir a los familiares como hubiéramos deseado.

No sentirse comprendido por el mundo, por la vida, represe

ntados en los que nos rodean, juega en contra de la salud emocional. El exterior, en algunos casos puede haberse vivido como injusto y destructor. El otro no me quiere o me quiere mal.

Reproches hacia nosotros mismos

Esta sombra gigantesca que hemos puesto afuera puede revertirse y caer sobre nosotros. Así, inmediatamente –y si no a la vez– se pueden producir otras serie de reproches desde otra parte de nuestro yo y, en este caso, dirigidos hacia nosotros mismos:

¿Cómo se puede ser tan egoísta? ¡Qué mala persona! ¿Igual era eso lo que merecías? ¡Qué poca consistencia tenía tu vida! ¿A qué has dedicado tu tiempo? ¡Cómo te van a querer! ¿Quién te va a dar trabajo ahora con la edad que tienes? ¿Cómo es que no te has rebelado contra esa situación? ¡Es que eres una cobarde!».

Este largo etcétera de recriminaciones pueden llevarnos una única conclusión: a sentirnos que somos un desecho humano incapaz de salir adelante. Estos soliloquios, que pasan de una cara de incomprensión a la otra de reprobación sin descanso, pueden ir agravando a medida que pasa el tiempo, dejando un remanente de tristeza de fondo.

Es momento de ocuparnos de nuestra salud mental

Tendríamos que tener en cuenta algunas cosas en este contexto del COVID-19:

  • La confrontación que sentimos es con una parte objetiva y que no ha dependido de nadie. Se trata de un ente real, el coronavirus, desconocido y con una gran fuerza de contagio. Se presentó en nuestras vidas de forma inesperada. A este panorama hemos de añadirle la tendencia que tenemos los humanos en ponerle cara y ojos a lo traumático y desconocido.
  • Hemos dibujado un personaje que no nos ha tratado bien. Si juntamos estas dos características nos encontramos con que los culpables de todo lo que ha pasado han sido los demás (el gobierno, los jefes, la familia, la pareja…), que no han tenido en cuenta toda una serie de cosas que eran importantes para cada uno. Nos hemos sentido como marionetas en manos de otros.
  • Pero lo cierto es que, cualquier crisis, no hace sino agudizar lo que ya estaba. Por ejemplo, si una empresa funcionaba de determinada manera, en momentos críticos, no hará sino seguir la misma línea.
  • Si hemos aceptado un estado de cosas anteriormente, ya sea por comodidad, ya sea por desinterés, por costumbre o por no enfrentarnos a nuevos retos, esa parte que ya era objetiva antes, nos confronta con la responsabilidad de revisar nuestros planteamientos. De ahí nacen los reproches (hacia los demás y hacia nosotros mismos), aunque hemos de confundir eso con lo que se ha podido derivar de los estados de emergencia.

Dependerá mucho de que hagamos un rápido y buen abordaje de todos esos sentimientos para conseguir que ese estado no se enquiste y produzca un agravamiento o cronificación depresivos.

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PSICOLOGÍA – SALUD – SALUD DE LA A-Z – SALUD MENTAL

Algunas de las preguntas más frecuentes a un Pediatra

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Son muchas las dudas de los padres que acuden a la consulta, especialmente durante los primeros meses de vida de sus bebés. Todo es nuevo, hay muchas primeras veces y muchos cambios. Lo importante siempre es tranquilizar y orientar desde la evidencia científica y el sentido común.

Lo que le preocupa a los padres, sus dudas y temores, son similares a las de muchos otros padres. Así que aquí una recopilación de algunas de las preguntas que más se repiten en las consultas y que más preocupación generan y una breve respuesta a las mismas desde el punto de vista de una pediatra.

1. ¿Es suficiente la leche materna para mi bebé?

Durante los primeros 6 meses, la leche materna en exclusiva se considera el alimento ideal para el bebé. A partir de entonces sí es necesario aportarle otros nutrientes, aunque la leche continúa siendo el alimento principal durante todo el primer año de vida.

La mayoría de las madres son capaces de producir leche suficiente para su bebé, incluso para sus bebés en el caso de partos múltiples. El mejor indicador de que el bebé está comiendo bien es el aumento del peso.

2. ¿Cuándo pueden empezar a beber agua?

Durante los primeros seis meses de vida se recomienda lactancia materna exclusiva; si esto no es posible, lactancia mixta o artificial. Mientras estén alimentados sólo con leche no necesitan otros líquidos, la leche es también su fuente de hidratación (probablemente reclamen más tomas cuando haga calor).

Cuando comenzamos con la alimentación complementaria, en torno a los 6 meses, empezaremos a ofrecerles también agua. Algunos niños, especialmente si mantiene lactancia materna a demanda, apenas beberán al principio. No hay que preocuparse, debe continuar ofreciendo sin forzar.

3. ¿La leche da mocos?

Rotundamente no. Desgraciadamente es un mito bastante extendido, pero no tiene ninguna base científica. La leche no produce mocos. La leche de vaca aporta proteínas de alto valor biológico, hidratos de carbono (lactosa) y es una de las principales fuentes de calcio y vitamina D.

4. Está malito, ¿puedo vacunarle?

Enfermedades moderadas o graves como una crisis asmática, una cardiopatía descompensada o una diarrea aguda…, con o sin fiebre, son contraindicaciones temporales para la administración de las vacunas, salvo situación de riesgo epidémico muy elevado.

Una vez desparecida la situación podrán recibir vacunas. En cambio, una enfermedad leve, por ejemplo, gripe, o el estar tomando algún tratamiento, no son contraindicaciones para vacunar. Puedes leer más información sobre vacunas en la página del Comité Asesor de Vacunas

5. Aún no se le ha caído el cordón umbilical, ¿puedo bañarlo?

¡Claro! Las recomendaciones actuales son lavar el cordón umbilical con agua y jabón una vez al día. Puedes sumergir el cordón sin problema y secarlo muy bien después. Recuerda que el cordón umbilical no tiene terminaciones nerviosas por lo que no le duele. ¡lávalo sin miedo!.

6. ¿Cómo evitar la pañalitis o irritación del pañal?

Es frecuente que a los bebés se les irrite a veces el trasero, pues está húmedo gran parte del día y en contacto con el pis y las deposiciones. Para evitarlo, es recomendable cambiar el pañal a menudo, limpiándoles preferiblemente con agua y jabón (si usas toallitas, que no lleven sustancias irritantes) y secándolo muy bien posteriormente. Si necesitas aplicar crema, una pasta al agua, que evite el contacto directo de la piel del pompis con el pañal.

7. ¿La salida de los dientes da fiebre?

No. Es otro mito también muy extendido. No está demostrado que la salida de los dientes ocasione fiebre.

Durante el primer año de vida (primeros 2 años), salen la mayoría de los dientes. En este periodo de tiempo, los niños sufren también muchas infecciones (en su mayoría víricas), que dan fiebre. Probablemente se trate más de una coincidencia en el tiempo, que de una relación causa-efecto. Si el bebé tiene fiebre debemos buscar la causa, no achacarlo a los dientes

8. ¿Cada cuánto tengo que bañarlo?

No hay una frecuencia estipulada. Puedes bañarlo a diario. Si el bebé disfruta con el baño, le relaja y les sirve para establecer una rutina, puedes bañarle todos los días. Si por el contrario, se molesta en la bañera o es un momento estresante, no hay problema en que lo bañes cada 2 ó 3 días. Es importante recordar que el jabón debe tener el pH adecuado y que no contenga sustancias irritantes (perfumes, parabenos)

9. ¿Tiene que hacer caca todos los días?

No necesariamente. Cada niño tiene un ritmo intestinal: a diario, cada 2 días… Lo importante es que no esté molesto y no le cueste hacer deposición.

Los recién nacidos deben eliminar el meconio (primera deposición, muy negra) en las primeras 24-48 horas de vida. Si posteriormente tarda varios días en hacer deposición, es recomendable consultar con el pediatra. En estos primeros días de vida es habitual que los bebés, especialmente los alimentados con lactancia materna, realicen deposición casi tras cada toma, incluso a veces durante la misma.

Esto se debe, en parte al llamado reflejo gastrocólico, y en parte también a la ausencia de fuerza del ano, que es la puerta de salida del intestino. Posteriormente, en torno a las 4-6 semanas de vida, va disminuyendo la frecuencia, llegando a tardar algunos incluso varios días en hacer deposición. Si el bebé está contento, come bien, no vomita, y hace deposición normal sin esfuerzo, ¡no pasa nada!. Si por el contrario son heces duras que generan molestias o dolor al ser eliminadas debes consultar con el pediatra.

10. ¿Cuándo puedo sacarlo a pasear?

No hay problema en pasear con un recién nacido sano. Sólo debes tener cuidado de no exponerle tanto tiempo al sol y de no ir a lugares muy concurridos. Lo más recomendable es esperar unos días pues sus defensas aún son inmaduras.

11. ¿Cuándo puedo cortarle las uñas?

No hay contraindicación para cortar las uñas con una tijera de punta roma a un neonato; sin embargo, las uñas en las primeras semanas son muy frágiles y con frecuencia están muy pegadas a la piel por lo que podemos lesionar al bebé con facilidad.

Por ello recomendamos esperar 2-4 semanas antes de cortárselas. Otra opción es limarlas, aunque a veces resulta difícil por lo blandas y frágiles que son. Pasados esos primeros días se empleará una tijera pequeña de punta roma o un cortauñas pequeño para bebés, cortándose las uñas siempre de forma recta y sin dejar picos en las esquinas que se claven en la piel del dedo o que puedan provocar arañazos.

12. ¿Le puede dar el sol al bebé?

No. Se recomienda que no se expongan al sol fuerte durante los primeros tres años de vida, pero en los menores de 6 meses hay que ser especialmente estrictos. Los primeros días de nacido es necesario que tomen el sol de la mañana, que no es tan fuerte, para disminuir los niveles de bilirrubina, pero de resto, se recomienda utilizar sombrilla, capota en el coche, gorrito e intentar cubrir la máxima superficie corporal. Si a pesar de todo va a darle el sol, se recomienda que uses protección solar con filtro físico.

13. ¿Cuándo puedo ponerle los zarcillos o aretes?

Tampoco hay consenso en esto. En principio no existe contraindicación para ponerlos a ninguna edad. La Academia Estadounidense de Pediatría (APP) afirmó que si se hace correctamente la perforación y posteriormente se realiza un seguimiento de su evolución, hay pocos riesgos.

Tradicionalmente en nuestro país se colocan en el hospital antes del alta. Hay padres que prefieren esperar a que sus hijas crezcan y decidan por ellas mismas. De acuerdo con recomendaciones pediátricas, si deseas ponérselos de bebé, se suele recomendar esperar 1-2 meses, para que crezca un poco más el pabellón auricular. Si te lo permiten, puedes hacérselos mientras toman pecho para disminuir el dolor (tetanalgesia).

14.¿Cuánto le abrigo?

Niño recién nacido descansando en la cama después de bañarse o ducharse Foto Premium

Los bebés tienen el mismo frío y el mismo calor que nosotros, así que debemos acobijarles y abrigarles o desabrigarles según vayamos nosotros.

En las semanas iniciales tras el nacimiento sí regulan peor la temperatura y pueden perder calor con más facilidad; puedes ponerle una pieza más de lo que lleves. Si practicas porteo, es recomendable poner una capa menos cuando lo hagas.

15. ¿Qué hacer si el bebé tiene fiebre?

En esta pregunta, la edad es fundamental. Si el bebé es menor de tres meses, debes acudir a Emergencias o comunicarte con tu Pediatra, pues sus defensas aún son inmaduras y la infección puede generalizarse con rapidez; con mucha frecuencia necesitan pruebas complementarias (análisis de orina, de sangre…).

A partir de los tres meses, debes acudir a Emergencias si está muy irritable o decaído, tiene manchas en la piel (petequias) o le cuesta respirar. Puedes consultar las recomendaciones para padres de la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas aquí.

16. ¿Cuál es la mejor posición para dormir?

Boca arriba. Aquí no hay debate; ésta ha sido una de las medidas que ha disminuido drásticamente el síndrome de la muerte súbita del lactante. Durante el primer año de vida los bebés deben, según las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría dormir boca arriba, sobre una superficie firme, en su cuna pero en la habitación de los padres (al menos hasta los 6 meses, según la AEP) y sin objetos a su alrededor (nada de cojines, peluches…).

Para prevenir la muerte súbita del lactante los bebés deben dormir siempre boca arriba, sobre una superficie firme y sin objetos a su alrededor. Debemos evitar sobre-abrigarles y es recomendable que, al menos hasta los seis meses, duerman en su cuna pero compartan habitación con sus padres.

17. ¿Cuándo dormirá durante toda la noche?

¡Ay! ¡Ojalá se pudiera dar la respuesta a eso! Durante el primer año de vida los despertares son frecuentes. Al principio porque se despiertan con frecuencia para comer. Posteriormente lo hacen porque van incorporando nuevas fases de sueño y no son capaces de “enganchar” una con la siguiente.

Las primeras semanas de vida no distinguen día de noche y no es hasta los 3-6 meses cuando empiezan a regularse los mecanismos de cortisol, temperatura y melatonina que regulan el sueño. Así que paciencia, enseguida crecerán.

18. ¿Cuánto peso tiene que ganar?

Los primeros meses la ganancia de peso es enorme, triplicando el peso del nacimiento en torno al año de vida. Las primeras semanas de vida ganan unos 150g a la semana, y hasta los 4 meses de vida 2-3 meses de vida ganan en torno a 100-200g a la semana.

Posteriormente la ganancia se ralentiza (¡afortunadamente!). Puedes consultar las gráficas de crecimiento (peso, talla y perímetro cefálico) de la OMS en este enlace.

19. ¿Tengo que ponerle crema hidratante?

Los primeros días de vida la piel del recién nacido puede estar seca y cuarteada, se pelan. Es algo normal, en su proceso de adaptación al medio externo. No es imprescindible aplicarles crema, pues mejorará en unos días.

Si lo haces, utiliza aquellas que no lleven sustancias irritantes (perfumes, parabenos). Otra opción es añadir unas gotitas de aceite al agua de la bañera (¡cuidado al sacarlos, se te puede resbalar!)

20. ¿Puedo poner colonia al bebé?

¿Sabías que el olfato es uno de los sentidos más desarrollados del recién nacido? A través del olfato identifican a su madre y son capaces de localizar el pezón; por eso es preferible que las primeras semanas no uses colonia, ni para el recién nacido ni para Papá y para ti..

21. ¿Cuándo pasar del portabebés al cochecito?

Aquí también hay algo de controversia y deberíamos valorar individualmente cada caso. Lo ideal es cambiar al bebé a la silla cuando esté preparado para ello; buenos indicadores son si se voltea y se mantiene sentado, lo que suele suceder en torno a los 6 meses de edad.

La mayoría de sillas de coche o coche paraguas del mercado están pensadas para niños mayores de 6 meses, aunque algunas son reclinables por completo y están catalogadas como aptas desde recién nacido. De igual manera, la mayoría de los cochecitos del mercado tienen varios niveles de inclinación, que podemos adaptar a la edad y situación del niño.

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BEBE Y MAMÁ – EMBARAZO – LACTANCIA MATERNA – MATERNIDAD

Cómo Adquirir una Gran Fe – 2 Corintios 5:7 – 29 Oct

Porque por fe andamos, no por vista.

Algunas personas dicen: “Me gustaría tener gran fe”.  Aunque a la mayoría de nosotros nos gustaría que Dios dejara caer esa clase de fe en nuestro regazo, esa no es la manera como Él actúa.

La fe aumenta como resultado de nuestra obediencia en las cosas pequeñas. Todos nos maravillamos de la disposición de Abraham de ofrecer a Isaac por mandato del Señor. Pero, ¿alguna vez se ha detenido usted a pensar en todos sus pequeños pasos de sumisión que prepararon el camino para esta prueba tan grande?.

A lo largo de su vida, Abraham obedeció a Dios. Por orden del Señor dejó su patria (Génesis 12:1-4), fue circuncidado (Génesis 17:10-26), engendró a Isaac en su vejez (Génesis 21:1-3), y envió lejos a su hijo Ismael (Génesis 21:9-14). En el momento que se le pidió que ofreciera a Isaac como un sacrificio, él ya sabía que Dios sería siempre fiel a sus promesas. Sus experiencias anteriores lo habían enseñado a confiar en Él.

De la misma manera, cada pequeño paso de obediencia que damos solidifica nuestra confianza en Dios. Después, cuando Él nos desafíe con una tarea más difícil, un firme fundamento de seguridad nos capacitará para confiar en el Señor y obedecerle.

Los grandes actos de fe fluyen de nuestra pasada relación con el Señor. Al desatender sus sencillas órdenes perdemos oportunidades invalorables de ser testigos de su fidelidad.

¿Le es difícil confiar en Dios? Tal vez sea porque usted ha ignorado esas “pequeñas” e “insignificantes” indicaciones del Espíritu Santo.

El Señor considera importante cada uno de sus mandamientos, y promete premiar cada acto de obediencia, no importa su tamaño. La fe grande comienza con pasos pequeños.

Oración:
Señor, dame la sabiduría para entender que con cada prueba fortaleceré mi fe en Tu poder. Concédeme Padre, la paciencia para dar esos pequeños pasos que me acerquen cada vez más a glorificarte y seguir Tu voluntad. Amén

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MEDITACIÓN DIARIA

Vencer la Tentación – Santiago 1:12 – 02 Nov

Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman

Yo creo que entender la tentación y agresivamente resistirla es la única manera de estar un paso adelante del diablo. Santiago 1:12: «Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida…«.

Soportar la tentación significa ir a través de pruebas sin rendirse, para sobrevivir a la oscuridad que siempre se encuentra acechando para atacar, siempre que desprevenidos nos alejemos de los pasos de Dios.

Soportar también significa atravesar un tiempo de tentación sin permitirte cambiar tu actitud o compromiso. Jesús nunca trataba a la gente de manera diferente cuando fue tentado, y cuando somos espiritualmente maduros, podemos seguir Su ejemplo.

Jesús entiende exactamente lo que enfrentamos con la tentación. A veces Él permite que enfrentemos las tentaciones para que Él puede llamarnos la atención en las áreas de debilidad en nuestras vidas y ayudarnos a superarlas.

La única forma en que puedes tener todo lo que Jesús quiere que tengas es convirtiéndote en lo que Él te creó para ser. Y esa madurez viene a través de las pruebas.

Así que decídete a ser paciente y ponte firme bajo la tentación por la gracia de Dios.

Como lo dicta su palabra, Él no nos dará una carga mayor a la que podamos soportar, sino que junto con la prueba nos entregará la salida, para seguir recorriendo los maravillosos caminos de Su voluntad.

Oración:
Señor, creo que estás conmigo en tiempos de tentación, así que puedo ser paciente y mantenerme fuerte, siempre estando un paso adelante de la oscuridad que intenta alcanzarme y alejarme del camino de bienestar y de paz que tienes guardado para mi. Sé que me darás la fuerza que requiero para sortear cualquier obstáculo. Amén

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MEDITACIÓN DIARIA

NIÑOS: Fiebre, ¿Cúando debo acudir al Pediatra?

Una de las cosas que peor llevamos los padres en referencia a nuestros hijos es la enfermedad. Se encuentran mal, lloran, te piden ayuda y tú desearías hacer algo cuanto antes para que vuelvan a ser los mismos de antes. Ese cuanto antes tiene como intención paliar su sufrimiento, y de paso estar más tranquilo tú, porque cuando se encuentran mal sientes que pierdes el control de su salud, pero es poco recomendable si hablamos, por ejemplo de la fiebre.

La fiebre es un síntoma, la muestra de que un niño tiene alguna infección por un virus o una bacteria, pero es también una solución a esa infección. Por eso, si tu hijo está a 38ºC de fiebre (100,4ºF), los pediatras insisten en que no los lleves al médico, que no es un motivo de consulta ni una razón para darle ningún medicamento al niño.

Padres que medican los 37ºC (98,6ºF)

La fiebre es un síntoma, no una enfermedad, y por eso no hay que tratarla lo antes posible porque en realidad ayuda a los niños a curarse antes. Hay padres que a la que el niño tiene 37ºC ya le están dando algo para bajarle esas pocas décimas, esté el niño como esté.

El Hospital Nisa 9 de Octubre, de Valencia, España, ha realizado recientemente una encuesta a los padres, pues veían que uno de los motivos más frecuentes de consulta era la fiebre, sobre todo en bebés hasta el año de vida. En dicha encuesta, la mitad de los padres considera que la fiebre es una reacción beneficiosa para el organismo, sin embargo, cuando aparece, la mayoría la tratan para bajar la temperatura.

Ante esta situación, Mariam López, supervisora del estudio, y en palabras a Mallorca Diario, dijo:

Nos llama mucho la atención las opiniones contrapuestas que hemos observado en las conclusiones del estudio, pues a pesar de que una gran parte de los encuestados considera la fiebre como una reacción beneficiosa del organismo, la primera medida que toman frente a la misma es administrar un fármaco que baje la calentura, bien por prescripción facultativa o en la mayoría de casos por cuenta propia. Y esta automedicación muchas veces implica una mala administración de los fármacos con los consiguientes problemas que ello conlleva.

No pida hora para su pediatra

La fiebre es un mecanismo de defensa frente a virus y bacterias. Cuando hay una infección, el cuerpo se calienta porque con una temperatura superior el patógeno se «mata» antes. Los niños a los que se les permite tener fiebre tardan menos días en estar bien porque tienen una mejor respuesta del sistema inmune. Si cada vez que el cuerpo se calienta un poco bajamos la fiebre, el niño estará más tranquilo, pero su enfermedad seguirá ahí, con más facilidad para permanecer más tiempo.

A menos que…

No pida hora para su pediatra, a menos que:

  • La fiebre esté por encima de 40ºC (104ºF).
  • El niño lleve 4 o más días con fiebre.
  • El niño tenga menos de 3 meses.

Como los padres somos bastante más asustadizos que los médicos y muchos piden hora para el pediatra 3 minutos después de darse cuenta de que tiene unas décimas, quizás habría que buscar un punto medio (por nuestra salud cardíaca, ya que un niño con 40ºC es algo serio). Por ejemplo, si un niño tiene fiebre de horas de evolución, es absurdo ir al pediatra porque en la mayoría de ocasiones es imposible conocer el foco de la fiebre. Por eso un término medio para los padres, según el criterio, sería acudir al pediatra en caso de que:

  • La fiebre esté por encima de los 39ºC (102,2ºF), o si vemos que sube rápidamente: una fiebre muy alta o que sube rápido puede provocar convulsiones febriles, que es una condición benigna, pero que a los padres nos asusta muchísimo.
  • El niño lleve 2 o más días con fiebre.
  • El niño tenga menos de 3 meses.

Los bebés menores de 3 meses son especialmente frágiles y en caso de fiebre hay que llevarlos directamente al hospital, para que hagan los análisis oportunos.

Tratar la fiebre con sentido común: hacer caso al niño, no al termómetro

El termómetro es un indicador muy útil porque nos puede decir cuán alta está la temperatura del niño, pero no es al termómetro únicamente a quien hay que hacer caso, sino también, y sobre todo, al niño.

Esto quiere decir que se puede dar el caso en el que también les pueda suministrar un medicamento para el malestar general aun teniendo 37ºC, ya que pueden manifestar con llanto y dolor su malestar. Puede que en otras ocasiones reflejen el malestar pero se sientan bien, animados.

Por eso en realidad, cuando hablamos de niños y fiebre, hay que hacer caso al niño, no al termómetro. Así el niño te lo agradecerá y, si tiene fiebre alta pero está bien, te lo agradecerá su sistema inmunitario.

¿Y si es un bebé?

Si es un bebé de hasta 3 meses olvida todo lo comentado hasta ahora. Si tiene fiebre, debes comunicarte con tu médico pediatra, porque hay que saber de dónde viene la fiebre y controlar el foco de infección. En esas edades el riesgo de sufrir complicaciones por una infección es mucho mayor y por eso no tiene sentido tener al bebé en casa con fiebre.

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BEBE Y MAMA– FAMILIA – MATERNIDAD – MENTE SANA